Mirta Núñez abrió el ciclo sobre represión femenina en el Franquismo en el IEA de Huesca.

Encarceladas
junto a sus hijos en prisiones hacinadas y en las que escaseaban
alimentos y medicamentos. Su "delito" fue ser republicana o, en algunos
casos, simplemente mujer, novia o familiar de un republicano. Ése fue
el destino que les fue impuesto a muchas mujeres tras la victoria de
los golpistas en la Guerra Civil y que ayer recordó Mirta Núñez en la
inauguración del ciclo de conferencias "La mujer en la posguerra
española", que se prolonga hasta mañana en el IEA de Huesca.
Contestando
al título de su conferencia ("La represión sobre la mujer en la
posguerra, ¿fue diferente?"), Núñez respondió, en conversación con este
periódico previa a su charla, que la represión femenina "tuvo una parte
común a la del hombre, con cárcel, fusilamientos y ejecuciones por
garrote vil incluidos, y otra específicamente femenina".
Profesora
titular de Historia de la Comunicación Social en la Universidad
Complutense de Madrid, Núñez resaltó "la difamación" como una de las
herramientas represivas a las que la dictadura "se dedicó
especialmente".
Esa difamación, explicó Núñez, buscaba
además "erosionar el honor familiar" que marcaba el "canon de la época"
mediante la "honorabilidad" de las mujeres. "Querían identificar a las
republicanas con personas contrarias a la moral, cuando evidentemente
no es así", añadió.
En las cárceles franquistas,
las presas políticas eran "difamadas y se las mezclaba con presas
comunes". Pero Núñez, autora de una treintena de estudios sobre la II
República, la Guerra Civil y el Franquismo, comentó que las
represaliadas por sus ideas (o las de sus maridos) "reivindicaban su
carácter político". La relación entre ambas clases de presas era
"difícil, como mezclar agua y aceite".
Las presas
tenían que llevar a sus hijos menores a las cárceles y los niños
"compartían con ellas el hambre, el hacinamiento y la escasez de
medicinas, por eso había tanta mortalidad infantil".
El
alto número de presas políticas en las cárceles de la dictadura se
debe, según la profesora de la UCM y del doctorado Comunicación de
masas: información y propaganda, al "delito consorte", consistente en
que, "si no se encontraba al marido, novio o padre, detenían a la
mujer", para lo cual "se fabricaba un delito para penarla". Núñez cita
a Carlota O"Neill, mujer de un capitán de aviación republicano, como
uno de los casos más conocidos. O"Neill pasó cuatro años en la cárcel
con dos niños.
Respecto a los hijos de presas
republicanas, Núñez habló sobre los "niños perdidos", un tema que
"todavía no se ha estudiado profundamente", pero que la profesora e
investigadora cifra en varios miles de niños que fueron "arrebatados de
sus madres tras dar a luz" y, posteriormente, "dados en adopciones
totalmente irregulares a familias adictas al régimen, como después pasó
en (la dictadura militar de) Argentina".
Una
institución muy importante en la represión fue la Iglesia, aseveró. "A
través de las órdenes religiosas femeninas, realizó una presión
especial al considerar a la mujer como transmisora de los valores
supuestamente recuperados".
AltoAragón/O. ISARRE/ Ver Noticia en este ENLACE