La noche del día 10, miembros del sindicato que habían ya constatado una triste realidad que algunos representantes del gobierno municipal se negaban a reconocer, se personaron a las puertas del albergue y repartieron mantas y algunas prendas de abrigo, supliendo la dejadez de otros organismos supuestamente dedicados a esos menesteres y que parecían adolecer del mismo defecto óptico que algunas autoridades. Al mismo tiempo, actuaron como portavoces ante los medios de comunicación que se habían presentado en el lugar aquella misma noche. Sobre el mismo terreno, los miembros del sindicato acordaron subir la mañana siguiente a concentrarse frente al ayuntamiento y solicitar una entrevista con la alcaldesa o la concejala de asuntos sociales. Finalmente, se logró un encuentro con esta última en su despacho, al que acudieron asimismo una veintena de afectados que acompañaron en la aventura para hacer ver que existían realmente y que estaban allí. Comoquiera que el encuentro no fue demasiado fructífero, y que la concejala, un tanto hostil (aunque repartió caramelos), declaró su intención de mantenerse en su postura de no abrir el albergue hasta el día 25, el sindicato resolvió la continuación de las movilizaciones, declarando su propósito de no tirar la toalla y exponiendo un objetivo claro y sencillo, casi una promesa: esa noche nadie dormiría en la calle.
Aprovechando que en la tarde del día 11 se celebraba un pleno municipal ordinario en la ciudad, el SAT diseñó una acción sorpresa tal que pusiera contra las cuerdas a los representantes municipales y los obligara, frente a las cámaras que los ponen delante de toda la ciudadanía jiennense, a tomar medidas adecuadas y que satisficieran ese objetivo declarado; alrededor de las nueve de la noche, miembros del SAT, del PCE y de la asamblea local de Izquierda Unida colaboraron en conducir a medio centenar de inmigrantes al salón de plenos del ayuntamiento, ocupándose los sillones destinados al público. Durante tres horas, todos los allí presentes hicieron gala de un comportamiento ejemplar, asistiendo en escrupuloso silencio al debate y sólo levantándose en grupo y sin ruido, de vez en cuando, por aquello de incidir en el propósito de hacerse visibles. Como por arte de magia, los inmigrantes habían conseguido salir del conjuro que los hacía invisibles, y grabaron expresiones de indisimulable incomodidad en las caras de algunos ediles.
En el receso, se hizo llegar una nota a los portavoces de todos los grupos municipales, en la que se exponía la abominable situación en la que se encontraban los compañeros y se solicitaba el traslado de la misma para su discusión en el pleno. Fue el portavoz del PP (el grupo de la oposición) el que, retirando una de sus mociones, propuso introducir el asunto como urgente, carácter este que fue apoyado por los grupos del equipo de gobierno (PSOE e IU). Así pues, se había conseguido dar un vuelco al pleno e introducir en el debate lo que de otra manera, sin el acto protagonizado, no se habría considerado. Finalmente, y pese a la reticencia y hostilidad del grupo municipal del PSOE, la iniciativa del PP y la determinación de los concejales y el portavoz de IU hicieron posible que se acordara por unanimidad la solución inmediata a los problemas de esa misma noche, y la instancia al Foro Provincial de la Inmigración para que solicitara la apertura de todos los albergues de la provincia, con objeto de no desbordar el albergue local.
Finalmente, esa noche nadie dormiría en la calle en Jaén capital, y se había conseguido que, en los días sucesivos, lo mismo se produjera en las calles del resto de municipios de la provincia que cuentan con albergue para trabajadores temporeros.
Aunque en los medios de comunicación aparezca estos días la noticia de que el adelanto en la apertura es fruto de la reunión de la alcaldesa con la delegada del gobierno en Jaén, lo cierto es que, en última instancia (aunque también gracias a una cadena de actuaciones favorables que habría que agradecer, como la colaboración del equipo de IU en el ayuntamiento) el acontecimiento es fruto del denodado trabajo de los miembros del SAT y de la disposición y el comportamiento de los trabajadores inmigrantes en las acciones llevadas a cabo.
El Sindicato Andaluz de Trabajadores ha estado en su sitio, ha conseguido una victoria de considerables dimensiones, ha hecho estremecerse a la burocracia gobernante y continuará vigilante para la denuncia y solución efectiva de cualquier agresión que en nuestro territorio se desarrolle contra los derechos fundamentales y laborales de todos los trabajadores.
Dirección provincial del SAT Jaén
Nota: Se echa de menos actuaciones similares en Santisteban. La coacción y las amenezas suelen ser la tónica generalizada contra quienes piden un techo donde cobijarse una o dos noches mientras encuentran trabajo. Año tras año desde IU hemos insistido en este tema pero estamos solos ante la reivindicación de que NADIE DUERMA EN LA CALLE. La representación del SAT en Santisteban, así como otros sindicatos se tendría que poner a la cabeza y aunar esfuerzos en ese sentido con las fuerzas sociales que quieran participar.
En cualquier caso tenemos que destacar la labor altruista de personas e instituciones que se encargan, en medida de sus posibilidades, de realizar esa tarea. En cualquier caso esas personas no son quienes tienen la primera palabra al respecto, por lo que para nada son las responsables si, como hemos observado en años anteriores, alguien duerme en la calle.