Ha llegado lo que todo el mundo se temía. Jaén sobrepasó durante
septiembre la barrera psicológica de las 40.000 personas desempleadas,
quedándose exactamente en las 40.753, después de un mes que dejó 1.275
parados más que en agosto, con una subida del 3,23 por ciento. Aún más
preocupante si se comparan los datos con lo que ocurría el año pasado,
cuando había 7.166 personas más trabajando. La variación interanual es,
por lo tanto, de un 21,34 por ciento mayor que en agosto de 2007.
Colocar un número a cada persona que se queda sin trabajo es fácil.
Pero mucho más incómodo resulta pensar que detrás de cada uno de ellos
se esconde una historia en la que, en la mayoría de ocasiones, aparecen
facturas, créditos hipotecarios, el coche... deudas que a partir de
ahora se afrontarán con más preocupación y menos solvencia. El
agravante -para UGT- es que «antes se debía al repunte de la población
activa y ahora se sufre por la destrucción de empleo», si bien es
cierto que el aumento se sitúa por debajo de la media andaluza y la
nacional.
En esta ocasión ha sido el sector servicios el más perjudicado, al
rescindirse los contratos que suelen hacerse durante la etapa estival.
De hecho, el 82 por ciento de las personas que acudieron a inscribirse
en el Servicio Público de Empleo Estatal pertenecen a este sector, un
total de 1.052. También la industria vuelve a registrar parados, esta
vez 117, mientras que 318 no tenían empleo anterior. Por el contrario,
es la agricultura la que está dando cabida a algunos trabajadores, ya
que en septiembre salieron del listado del paro 146 personas, gracias,
en parte, a la campaña de recogida de la uva. También la construcción
bajó en 66 personas.
A este respecto, UGT considera reseñable que «se siga creando
empleo en la construcción, en parte porque el 'boom' del sector ha
tenido menos incidencia en Jaén que en provincias de costa como Málaga
o Cádiz». No obstante -añade- que el empleo se apoye en la
construcción, en periodo de crisis, y el sector primario, donde prima
la temporalidad, no es el objetivo». Así, UGT vuelve a insistir en la
necesidad de apostar por la industria, las nuevas tecnologías y la
formación del capital humano. También en los servicios, ya que es la
forma de romper con la estacionalidad que este mes se ha cebado con
este sector. La modernización de las políticas activas y la no
disminución el gasto social deben ser asimismo fines prioritarios.