Las noticias nos hablan de Bolivia y de la situación y nos informan sobre lo que allí ocurre. Pero conviene informarse sobre lo que pasa realmente en ese país.
Nos dicen que Evo
Morales, presidente boliviano, democráticamente elegido, se niega a admitir la
independencia en las provincias de Santa Cruz, Pando, Beni, Tarija y
Chuquisaca.
En primer lugar que me
extraña que ciertos "informadores" de aquí que
estiman que es una barbaridad que se solicite un referéndum para que un
pueblo decida sobre su autodeterminación se rasguen las vestiduras porque no se le
concede la autonomía, con marcado carácter independentista a esas provincias. Eso tiene un nombre: Doble
Rasero. Además hay que tener en cuenta que los
movimientos independentistas bolivianos tienen un alto componente de
violencia, y no dudan en aplaudir ese movimiento con la violencia
incluida, pero sin embargo no dudan en descalificar a quienes piden la
autonomía a través de una consulta popular. Es o no esto sorprendente,
pregunto. No es que aplauda los nacionalismos, pues no los comparto, pero tampoco la hipocresía que hace aplaudir la violencia de allí y demonizando aquí a quienes piden una consulta popular.
Hay que decir que la raíz del problema tiene su origen
en no admitir los resultados electorales donde salió elegido Evo
Morales, que gana las elecciones y la oligarquía de estas provincias no lo
admiten. La cruceña, concretamente, es una sociedad marcada por la
etapa colonial donde los apellidos de rancio abolengo castellano o
vasco son todavía los de las grandes familias que dominan la economía y
la política local. Pero si abandonamos el centro de la ciudad de más de
millón y medio de habitantes veremos la otra cara de la moneda. Una
ciudad donde el racismo aún no ha sido abolido, ni incluso del
vocabulario, pero como no está bien visto en el siglo XXI llamarse
blanco en contraposición de indio, pues se limitan a llamarse "cambas"
y "collas" para definir a los indígenas. Y eso es lo que defienden como
ideal nuestros bien pagados informadores del sistema.
Aunque
todo enfrentamiento que se precie tiene su origen en la disputa del
poder económico. Antes que nada quiero hacer una reflexión personal y
es que prácticamente ninguna zona que está sumida en la pobreza pide la
independencia. Y la oligarquía cruceña, mayor exponente del poder
económico, no está dispuesta a ceder un ápice de sus suculentas rentas
en beneficio de la comunidad pobre boliviana. Tampoco es que hayan sido
"atacados" por un repentino sentimiento secesionista, al menos los "informadores" que defienden ese movimiento no han manifestado en ningún momento esa "inquietud independentista". Por lo tanto, lo que se defiende son los beneficios que provienen de la
agricultura, petróleo, gas natural y minerales. Que suponen más del 30 por ciento del PIB
nacional, en el caso de Santa Cruz.
Es necesario tener todos los datos para tener una opinión objetiva, por eso me he permitido dar esta para que cada cual que lea esto saque sus conclusiones. Las mías están claras, si contribuyo a que alguien aclare las suyas, mucho mejor.
Coordinador Local de IU