Al leer este artículo puede que alguien piense que eso es imposible: ingenuo. Otros, seguramente los menos, se preguntarán si esa normativa estaba incluida en la Constitución Europea a la que Zapatero pedía que se votase afirmativamente. Pienses como pienses es mejor que leas la noticia y la analices detenidamente, te informes, internet es buena herramienta para ello, y saques tus propias conclusiones. La hemos recibido por correo electrónico y la incluimos tal cual, tan sólo omitimos la firma.
El lunes (mañana día 9 de Junio) el consejo de ministros de la UE aprobará la semana laboral de 65
horas
El Consejo Europeo de ministros aprobará el lunes una nueva
directiva en materia laboral Esta directiva constituye un suma y sigue en el
papel de la UE como ente neoliberal.
Después de la aprobación de una norma
que permite retener a los personas en situación irregular durante 18 meses,
ahora la semana laboral podrá llegar a un máximo de 65 horas; así de un plumazo
los gobernantes europeos se cargan la lucha 150 años de luchas obreras.
La justificación es la misma en ambos casos: La norma supondrá un
avance para ciertos países con unas condiciones peores. Esta argumentación sin
embargo no se aplica para la convergencia económica en la que o se baja el
déficit público, se privatizan los servicios públicos, se "reconvierte" la
industria obsoleta o no se entra en la UE.
Es necesario decir que el gobierno
del Estado español se opone a la misma y que la entrada de Berlusconi en Italia
ha propiciado la aprobación de esta directiva que se venía discutiendo desde el
2005.
El gabinete de Zapatero también ha declarado que aquí no va a cambiar
el estatuto de los trabajadores, ley que regula una semana laboral de 40 horas.
Sin embargo la aprobación de la ampliación de la semana laboral tiene dos
derivadas extremadamente peligrosas para los intereses de los trabajadores. La
primera es la profundizació n del dumping social dentro de la UE. Las
multinacionales presionaran a los gobiernos para incrementar la semana laboral
por dos vías:- la amenaza de deslocalizació n- o la posibilidad de implantación
siempre y cunado aumente la jornada laboral.
La segunda derivada hay que analizarla en el marco de la directiva
Bolkenstein (que aunque no fue aprobada se aplica de facto). Con esta directiva
los tecnócratas de Bruselas pretendían que en el caso que una compañía de un
país X desplace trabajadores a un país Y, el derecho laboral aplicado sea el del
país de origen aunque este incumpla las normativas locales. Así trabajadores del
Este de Europa podrán ser contratados en su país de origen para trabajar en
cualquier país de Europa. De esta manera podría darse el caso que en la SEAT
trabajase un subcontrata con un salario máximo de 300€ al mes etc.. Pues bien
aunque esta directiva no llegó a ser aprobada debido a la victoria del No en el
referéndum sobre la constitución europea en Francia y Holanda; la Corte Europea
de Justicia ha dictado tres sentencias favorables en los que los sindicatos se
enfrentaban a subcontratas que ejercían el dumping en Alemania, Suecia y
Finladia (casos Laval y Viking). En virtud de estos precedentes, si un país
incrementa la semana laboral hasta las 65 horas podrá "exportar" trabajadores a
cualquier punto de la UE, por lo tanto en unos meses podremos ver cómo
compañeros de trabajo contratados pro diferentes empresas tendrán una diferencia
de 25 horas laborales. Alguien se atreve a manifestar que los empresarios van a
desperdiciar esta ventaja.
Por si fuera poco el texto de la actual directiva también incluye la no
equiparación de los trabajadores de ETTS hasta los 4 meses de trabajar en el
mismo sitio, esto es decir prácticamente que nunca cobrarán igual que sus
compañeros.
En momentos de crisis económicas los gobernantes y los lobbies
corporativos se mueven rápido, al principio las personas estamos desorientados,
los augurios de debacle económica, el miedo a perder el trabajo, la casa nos
paralizan en cierta medida. En dos semanas se han aprobado sendas directivas que
suponen un enorme retroceso en los derechos civiles y laborales de los
trabajadores y la respuesta han sido prácticamente inexistentes. En palabras de
Naomi Klein, nos hallaríamos ante una nueva aplicación de la terapia del shock.
El miedo impide a la población actuar.
1, 2 y 3 de mayo de 1886 un número indeterminado de trabajadores fue
asesinado por la policía de Chicago( de ahí que 1 de mayo sea el día de la clase
trabajadora) , su reivindicació n las 8 horas diarias de jornada laboral. 132
años más tarde ¿Vamos a dejar que borren su memoria? ¿Vamos a dejar que pisoteen
nuestros derechos?