Intervención de julio Anguita C.F. PCE 
He esperado a la reunión de este Comité Federal para manifestar ante
mis camaradas las valoraciones, opiniones y sobre todo las
consecuencias que a mi entender tienen sobre IU y el PCE los últimos
resultados electorales. Ningún medio de comunicación ha conseguido de
mí una sola palabra. Pero estas líneas no son sólo juicios, son
fundamentalmente, propuestas de acción que someto en primera instancia
al conocimiento de este órgano.
He sido durante más de diez
años Secretario General del PCE y casi con total simultaneidad he
ejercido también de Coordinador General de IU. Ahora presido la
Comisión Redactora del Manifiesto-Programa. La experiencia y los
conocimientos adquiridos en el ejercicio de estas responsabilidades me
obligan por conciencia y lealtad a la organización pero también por
necesidad anímica y política personales, a expresarme con total
claridad sobre la situación por la que atravesamos.
He
sopesado la posibilidad de elevar previamente este escrito a otros
órganos de dirección más restringidos pero se ha impuesto en mi ánimo
la convicción de que era preferible que el documento llegase aquí tal
cual, sin matizaciones, enmiendas o consensos que pudieran inducir al
Comité Federal de que estaba ante una propuesta ya canalizada y por
tanto con pies forzados que dificultaran el libre análisis del mismo.
No
pretendo que el documento se debata en esta sesión del Comité Federal;
sería sorpresivo y por tanto carente de las garantías necesarias para
una discusión. Solamente pretendo que sirva para estimular el debate
que desde la Comisión Redactora lanzaremos con el método acordado en el
encuentro que mantuvimos los integrantes de la misma con el Secretario
General y otros miembros de la Permanente. Pero también pretendo que
ante la inminencia de la convocatoria de la Asamblea Federal de IU
podamos discutir y tener al menos una opinión como Partido, el cual
decidirá si puede servir para abrir la discusión con los plazos, ritmos
y métodos que se acuerden.
Antes de entrar en materia quiero hacer
cuatro precisiones que sirvan para disipar dudas, apriorismos o
procesos de intención que nunca ayudan a la serenidad de pensamiento:
Nuestro
Secretario General fue informado por mí sobre la redacción del
documento y se lo envié con bastante antelación a la celebración de
este Comité Federal.
Es mi intención más firme seguir militando en el PCE y en aquellas otras instancias y organizaciones políticas que él apoye.
El
documento es en parte deudor de otros que han ido apareciendo en el
curso de los días. En otra parte es una síntesis apretada de materiales
producidos por IU y por el PCE y desde luego también contiene el
producto de mis reflexiones en torno a una cuestión que me obsesiona:
Un proyecto como el que IU quiso ser, sigue siendo un clamor desde la
necesidad de cambiar la realidad y desde la también necesaria rebeldía
contra ella. Nunca una necesidad tuvo tan menguados referentes para
satisfacerla. En cuanto a los otros documentos que han ido apareciendo
firmados por otros camaradas y compañeros creo que deberían también ser
conocidos oficialmente por este Comité Federal a los efectos del debate
oportunos.
Como dirigente que fui de IU y actualmente del PCE
asumo en lo que a mí me corresponde la responsabilidad en los procesos
que han desembocado a esta situación. Quisiera con esta sincera
salvedad que, sin huir de las críticas a las direcciones pasadas y
presentes, no transformásemos el debate en imputaciones exclusivamente
personales. Nos perderíamos en una madeja laberíntica. Las
responsabilidades existen, pero en el marco de los procesos colectivos.
IU: un proyecto político en vías de extinción
Los
resultados electorales del 9 M no han hecho otra cosa que evidenciar lo
que ya era un hecho; IU no tiene más entidad política que sus siglas;
una marca devaluada en el mercado electoral y mediático sin incidencia
alguna en ningún sector social. La casi total pérdida de representación
en el Parlamento no es otra cosa que un ajuste con la realidad.
El
naufragio de IU comenzó a acentuarse cuando fue evidente para la
opinión pública que estaba ante una organización carente de identidad
específica y propia y por ello incapaz de fijar siquiera un mínimo
estable de respaldo y apoyo.
Muchas cosas han cambiado en España
y en el mundo desde que fue fundada el 27 de Abril de 1986, pero hay
dos fundamentales: las consecuencias de la desaparición de la URSS y el
giro de CCOO hacia un sindicato de servicios que comparte con UGT los
favores de la administración. Y al hablar de las consecuencias quiero
remarcar que me refiero a cómo estos hechos han sido vividos, cómo han
sido introyectados en lo personal y en lo colectivo y cómo terminaron
derivando hacia posiciones del borrón, cuenta nueva y superación de la
fractura de 1920. En unos meses se borraron de la memoria la historia
más inmediata y las evidencias del día a día político y sindical.
Precisamente
su aparición como fuerza política venía a resítuar un espacio político
en torno a dos ejes alternativos: El Programa como referencia para las
relaciones con los demás y las otras formas de hacer política como el
sello de una nueva alianza con la sociedad y especialmente con los
sectores más dinámicos y avanzados de la misma. Estas dos
características hacían del nuevo proyecto una entidad que pretendía
crear instrumentos de intervención social en la política y en la
actividad social desde posiciones orientadas a lo que vino en
denominarse la Construcción de la Alternativa.
Desde fuera
vinieron pronto las operaciones dirigidas a insertar a la nueva fuerza
dentro de la dinámica que el nuevo orden mundial preconizaba. El
harakiri del PCI, la deriva hacia ese ejemplo de Iniciativa per
Catalunya junto con las andanadas mediáticas en torno a las diversas
denominaciones de la Casa Común las cuales contaban con grandes y
sucesivas cabezas de puente en el interno de IU, marcaron con el
estigma de la crisis permanente a la nueva organización. Desde entonces
IU ha estado debatiéndose entre la consolidación de su manera
específica de ser y la llamada hacia lo inerte: la homologación con el
status político buscando en él la legitimidad y la normalización.
A
pesar de las dificultades IU se desarrolló y avanzó electoralmente.
Eran los tiempos del 14 de Diciembre, la Propuesta Sindical Prioritaria
y la Iniciativa Sindical de Progreso. También eran los tiempos de un
PSOE que evidenciaba la corrupción, el crimen de Estado, las
privatizaciones, las desregulaciones y la beautiful people. El hecho de
que a pesar de estos escándalos el PSOE mantuviera un suelo electoral
muy alto debió servir de advertencia acerca de que el trabajo
preferente de IU debiera hacerse en el seno de la sociedad, de las
organizaciones obreras, de los colectivos alternativos y culturales.
Era aquí donde el Movimiento Político y Social mostraba su necesidad de
ser y trabajar.
Las alianzas y acuerdos con CGT y USO en torno
a las 35 horas reiteraban la lección; IU no debía tener más referente
sindical que el marcado por las luchas de cada día, los programas y las
alternativas. IU sólo podía avanzar a partir de entonces si ella misma
creaba y ampliaba el terreno sobre el cual su rareza política podía
enraizarse, crecer y hacer cambiar el entorno. Instalarse en la lógica
de cualquier fuerza parlamentaria y desde luego en la del PSOE y su
discurso bifocal, era la muerte anunciada.
Dudando entre qué
camino escoger o lo que es peor, picoteando de unos y otros, las
características de IU comenzaron a difuminarse y la confrontación
interna entre visiones parciales e interesadas del proyecto se
multiplicó, se transformó en una serie de luchas endogámicas por
razones más cercanas a las listas electorales que a otra cosa.. Y
puestos en ese camino, optando por la vía de la lucha exclusivamente
institucional los Estatutos, la democracia interna, la ética y la
honestidad política que hacía tiempo venían degradándose empezaron a
gozar de unas largas vacaciones. Recordemos las diferencias en cuanto a
contenidos, alianzas estables, rigor y claridad entre el debate sobre
Mäastricht y los otros muchos que le han seguido.
En el seno de
IU comenzó a abrirse paso de nuevo la vieja idea de ser diferentes y
diferenciados sin abandonar tampoco el rol que el PSOE y sus
influencias habían montado en torno al bipartidismo; IU quiso ser la
otra cosa pero dentro de un orden. En función de ello el viejo lema del
discurso rojo, verde y violeta pasó a ser la denominación de una nueva
entidad, el proyecto eco-socialista. Y de nuevo el viejo proyecto
confederal de las Izquierdas Periféricas como posibilidad de frenar la
caída electoral y crear una confusión calculada que sirviera las
diferentes y a veces contrapuestas clientelas electorales.
En
los últimos años, y ya en plena pendiente, los síntomas de muerte se
han multiplicado: la supuesta federalidad ha sido sustituida por
taifatos y cuotas de poder (aunque este problema venía de muy lejos),
los grupos enfrentados nunca han constituido alianzas estables sino
aleatorias y en función de las mejores tajadas en cada lista electoral.
Quiero decir que nuestro proyecto de Estado Federal Solidario no ha
sido aplicado en nuestra organización. Creo también que su existencia
es tan ignorada como la Alternativa Energética, los 11 puntos o los
análisis (y propuestas consiguientes) hechos sobre la UE.
Y lo
que desde luego constituye un dogal para la asfixia total es la deuda
que sin ingresos medianamente importantes, puede ser la puntilla que
acelere la agonía.
¿Hay solución?
Desde
hace varios años vengo diciendo que el proyecto de IU tal y como se
está desarrollando, estaba muerto y que debíamos prepararnos para ese
acontecimiento. No creo que con asambleas ordinarias, métodos clásicos
y prácticas rutinarias se salga de esta, al menos como una fuerza
política mínimamente estructurada, con una cierta solidez y como
proyecto para el Estado Español. Las siglas podrán continuar durante
algún tiempo en las CCAA y en las Administraciones Locales, pero irán
siendo sustituidas paulatinamente por alianzas electorales de creciente
color localista sin más aspiración que ser una bisagra recompensada con
cicatería por el PSOE.
No, no hay razones ni siquiera indicios
de una recuperación o de una posibilidad de remontar la deblacle, en
ningún sitio. No nos engañemos con las lecturas de males menores, de
avances sobre el mismo ladrillo o de pruritos en dar lecciones
magistrales. Los resultados han sido malos, pero si además se presentan
como victorias siguen siendo malos y además acompañados de la ceguera.
Aquí y por ahora, no valen las comparaciones entre el ciego y el tuerto.
El
pesimismo con el que vemos la situación está más que fundamentado; no
sólo por la curva decreciente de los procesos electorales sino por algo
mucha más grave que eso: la degradación de la vida política, orgánica e
incluso de relaciones personales en el seno de la organización.
Creo
que confiar en que la Asamblea venidera sirva para solucionar el
problema es un ejercicio de candor. Hay un proyecto o si queréis una
aspiración, a hacer de IU un trasunto confederal de una formación
eco-socialista de viejísimo cuño en cuanto las relaciones de la misma
con la sociedad y la opinión publicada. Las llamadas desde los medios
de comunicación a la renovación, la apertura a la sociedad y a la
izquierda plural acompañadas de la satanización de las siglas PCE (
como si los almuédanos de este mensaje no fueran en su mayoría también
del PCE) forman parte de una técnica que hemos sufrido demasiadas veces
en IU y en esta casa. Frente a esto no hay proyecto alternativo; hay
cenáculos, movidas, alianzas que flor de un día, han durado lo que han
tardado la confección de las listas. Es más, las invocaciones a palo
seco a conceptos y expresiones como Movimiento Político y Social,
Elaboración Colectiva o Democracia han sido manidos incumplidos cuando
no prostituidos y será difícil limpiarlos de tantas excrecencias e
impurezas.
Y sin embargo
Sobre
esta tierra yerma parece cambiar radicalmentecasi imposible cultivar
nada viable, serio y con pretensiones de durabilidad y muchísimo menos
de ser instrumento de liberación social. Sólo hay un punto de posible
regeneración que viene dado por dos la constatación de dos realidades:
1ª-
El campo de acción para una fuerza política como la que pretendió ser
IU es tan vasto como un océano. En él se inscriben movimientos de todo
tipo que pretenden con sus luchas y sus actividades hacer bueno aquello
de que “Otro mundo es posible”. Pero hace falta una organización
política que respetando esos movimientos y trabajando lealmente con
ellos realice una labor que demuestre como la intervención política no
es otra cosa que la intervención de la sociedad para hacer de la
Política sinónimo de Transformación social.
2ª- SOBRE LOS
TRABAJADORES Y ASALARIADOS SE CIERNE, SO PRETEXTO DE LA CRISIS, UNA DE
LAS MAYORES AMENAZAS DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS. LA RECESIÓN ES UN HECHO.
EL PARO AUMENTA. LOS GOBIERNOS EUROPEOS CLAMAN POR REBAJAS SALARIALES Y
LA FLEXI-SEGURIDAD ES YA UN PROYECTO CUYA APLICACIÓN SE PRESENTA COMO
INEXORABLE. MILLONES DE HOMBRES Y MUJERES VAN A SOPORTAR UNA AGRESIÓN
QUE LOS CONDENARÁ A SITUACIONES DE PRECARIEDAD, EXLUSIÓN Y MARGINACIÓN
EXTRAORDINARIAS. AHÍ ESTÁ LA DERECHA; NO NOS CONFUNDAMOS POR LAS SIGLAS.
Esta
situación a la que los trabajadores y asalariados se van a ver avocados
y dentro de ella los colectivos más débiles (mujeres, jóvenes,
pensionistas, etc) nos exige, nos clama y nos obliga so pena de
traición a nuestra historia y al legado de tantos luchadores, a cambiar
radicalmente y Esta coyuntura que se avecina puede y debe ser el agente
externo que provoque lo que aún pueda quedar de vivo y nos convoque
para sellar una alianza de compromisos en torno a la REFUNDACIÖN de IU.
Y
esta Refundación sólo es posible desde un previo acto personal,
intransferible y de compromiso a comenzar de cero que se condense en
una atmósfera colectiva de voluntad interventora con los mecanismos
políticos y las actitudes de una nueva práctica militante. Sin esto que
debe ser preceptivo, no se podrá poner en marcha el resto. Estoy
llamando a la responsabilidad y a la aceptación sin límites de unas
reglas de juego democráticas y del resultado que del debate surja.
La propuesta
La Asamblea federal próxima debe hacer en dos fases.
Primera fase
Desde
el acuerdo en la necesidad de volver a empezar a causa de la
excepcionalidad del momento, se imponen los siguientes pasos o fases:
1º-
La Refundación de IU no puede hacerse en clave endogámica, sería un
comienzo estéril. Es preceptivo hacer una Convocatoria abierta a
colectivos, personas, ex –militantes, etc para comenzar un proceso (
que puede tener varias denominaciones) por el cual se debatirán y
fijarán los ejes, compromisos y características de la nueva IU.
2º-
Y ello implica como prenda de cambio y de nuevo comienzo la renovación
de al menos el 50% de todos los órganos de dirección, desde la Federal
hasta la agrupación básica con las condiciones y plazos que se fijen,
pero antes de la primera parte de la Asamblea. Aquellos que hemos
ejercido de responsabilidades durante años deberíamos pasar a una
segunda fila y desde allí dar el rendimiento, el apoyo y la lealtad a
las nuevas direcciones.
3º- Desde este momento la primera parte
de la Asamblea debate y desarrolla los puntos y ejes que estructurarán
a IU. A mi juicio son los siguientes:
3.-1 IU, Movimiento
Político y Social Organizado que fija su objetivo en la permanente
Construcción de la Alternativa a la sociedad, el Estado, la cultura
existente y los valores dominantes. La superación del Capitalismo
tendría como proyecto inmediato de trabajo la consecución de los
objetivos que ya marcamos en IU: Una sociedad de Pleno Empleo de
calidad. Una Economía desde la óptica del Desarrollo ecológicamente
sostenible. Una Protección Social plena. Reparto del Trabajo. Y junto a
ello las acciones de política económico-fiscal necesarias para ello.
3.-2
Democracia Radical en IU. Publicidad permanente de los censos de
militancia y libre acceso para quien quiera consultarlos. Reglamentos
que fijen con precisión la publicidad de los acuerdos orgánicos hacia
la militancia, que regulen el régimen se sesiones, deliberaciones y
acuerdos así como la información previa y documentada en cada sesión.
Revocación de los cargos públicos por las asambleas competentes u
órganos competentes que los eligieron como candidatos en las
elecciones. Elección de direcciones tras la presentación de un programa
del que rendirán cuenta en las sesiones habilitadas para ello. Finanzas
claras, transparentes y co-responsables. Militancia efectiva según
posibilidades.
3.-3 Elaboración Colectiva. Esta seña de identidad
no es sino la aplicación en el marco de lo concreto de la alianza
social en torno a objetivos, métodos y valores. Sin que los ciudadanos
participen en la elaboración de las soluciones para sus problemas no
habrá nunca conciencia de la realidad, sus límites y el papel que la
Democracia tiene en el cambio social. Pero la elaboración colectiva no
es la creación de un gabinete de asesores que elaboran papeles para los
cargos públicos es básicamente un mecanismo de participación
democrática en las decisiones de IU, es un mecanismo de aportación e
intervención en las líneas de actuación de la actividad política y
social y también en las políticas a realizar en las instituciones. Las
Áreas como un mecanismo de elaboración (pueden haber otros más) deben
ser organizadas de tal manera que los militantes y dirigentes
participen en ellas habitualmente. En las elaboraciones que sobre ellas
hemos en IU hay material suficiente para concretar su organización,
funciones y participación política.
3.-4 IU es una fuerza
política de carácter federal. Y esta apuesta que proviene de nuestra
concepción del Estado no significa otra cosa que otra forma de concebir
el acuerdo de un Estado unitario que busca su cohesión desde el
consenso el acuerdo, la atribución clara de competencias, funciones y
responsabilidades. La federalidad es incompatible con los taifatos. Una
idea debe quedar clara: la federalidad es un reconocimiento a la
diversidad pero en el marco de una visión común de la Transformación
social. La transitoriedad de Estados , nacionalidades y entes
territoriales ante la concepción de un mundo nuevo, solidario y sin
fronteras debe estar siempre presente.
4.-4.- Escrupulosa
legalidad. Una fuerza política que se pretenda democrática debe guiar
sus actuaciones internas y su funcionamiento por el respeto y ejercicio
de la legalidad. Estatutos, reglamentos, régimen de sesiones y toma de
acuerdos deben ajustarse totalmente a las reglas de juego estatuidas
libre y soberanamente por el colectivo. Las comisiones de Garantías no
pueden ser concebidas con órganos para salir del paso cuando no como
cementerio elefantes. Es inadmisible que los Estatutos sufran cambios
para legalizar acciones o situaciones que contradicen abiertamente los
principios éticos y políticos de IU.
4.-5.- IU no puede definirse
por una serie interminable de adjetivos. La aceptación y desarrollo de
los DDHH en sus tres generaciones, la asunción en la teoría y en la
práctica de otras aportaciones a la causa de la plena emancipación
humana es una seña de identidad irrenunciable para cualquier
organización que pretenda ser revolucionaria o transformadora. Desde
hace muchos años explicitamos que nuestro discurso es rojo, verde y
violeta. No sigamos añadiendo adjetivaciones al sustantivo fundamental.
Asumamos la historia del movimiento obrero y los nuevos proyectos de
liberación. IU es un proyecto de Izquierda, sin más.
4.-6.- IU no
tiene más referencias sindicales que las derivadas de las alianzas
coincidencias y movilizaciones que en cada momento puedan producirse El
Programa estratégico, la coincidencia táctica, la acción puntual o la
coyuntura favorable para una movilización acorde con los intereses de
los que aspiramos a representar, es la única pauta para cualquier tipo
de relación política y sindical.
4.-7.- IU se define como una
organización republicana. La condición republicana de IU no es una mera
adjetivación para la galería. La organización debe fijar en sus
Estatutos, discurso y práctica política su decidida voluntad de que la
III República española sea una realidad mediante el acuerdo activo, la
participación democrática y la divulgación ciudadana de los valores,
ética y contenidos de la Constitución de la III República. Nuestro
republicanismo no está hecho de nostalgias sino de proyectos para hoy.
El desarrollo de esta decisión implica una serie de actuaciones, formas
de trabajo y expresiones públicas que sin caer en estridencias
gratuitas manifiesten firme, serena e inequívocamente nuestra entidad y
nuestra propuesta a la ciudadanía. En consecuencia uno de los trabajos
de IU debe ser colaborar y aportar en la puesta en marcha del proceso
constituyente de la III República.
Una vez que estos puntos
hayan sido discutidos, asumidos y sistematizados en una única Tesis
político- organizativa la primera parte de la Asamblea los aprueba y
pone en marcha el desarrollo de los mismos.
Segunda fase. Una
vez que la primera fase haya sido culminada se procederá a la
convocatoria de la segunda. En ella se ratificarán lo hecho como
desarrollo de la primera y se aprobará una Tesis político-organizativa
para los años siguientes hasta la próxima Asamblea. Pretendo con esta
distinción separar lo que para mí constituye una invariante, los
principios de IU que no pueden estar siempre al albur de cualquier
Asamblea, de las líneas políticas y programas que constituyen el
mandato para casa Asamblea específica.
En esta segunda fase las
direcciones deben, con el mismo método que la anterior, proceder a su
renovación en un 25% de lo que anteriormente no se renovó y al
porcentaje o casos particulares que se estimen conveniente de los
anteriormente renovados. Los Estatutos deberán fijar los años de
duración de los mandatos.
IU carece de referencia sindical.
Las alianzas acuerdos, movilizaciones y acciones de todo tipo se harán
con aquellos sindicatos que en cada momento representen o expresen la
línea programática de IU.
Esta es mi opinión y mi propuesta.
Sé que al hacerla puedo levantar suspicacias incluso escándalos pero
creo que es la única manera de poner en pie una necesidad."