viernes, 04 de enero de 2008
En un planeta donde las tres cuartas partes de la humanidad son conducidos al borde del hambre y la miseria más absoluta, donde nos seguimos gastando millones de dólares al minuto en esa locura que es la carrera de armamentos y donde tres mil millones de personas no tienen agua potable y ni tan siquiera un techo donde refugiarse, en una Andalucía donde las diferencias y los desequilibrios sociales, y territoriales se acentúan... la izquierda se hace más necesaria que nunca.

Pero la izquierda, para ser izquierda, ha de situarse audazmente más allá de lo que llaman posible, para reclamar los sueños y los derechos de las personas y los pueblos para convertirlo mediante lucha en realidad que pueda tocarse con las manos. En definitiva, tener los pies en el suelo, en la realidad, y el pensamiento en el socialismo y la solidaridad.

La izquierda ha de ser superadora del actual orden, que sigue siendo capitalista y que, por lo tanto, sigue basándose en la explotación del hombre por el hombre y en la desigualdad creciente entre las personas y los territorios, en la destrucción sistemática de la naturaleza y en el incumplimiento estructural de los derechos humanos más elementales.

Andalucía necesita que esta izquierda se organice y se levante para reclamar una economía solidaria cuyo centro sea el ser humano y sus necesidades, reparta la riqueza, posibilite el acceso a los trabajadores a los medios de producción y no se retraiga de proclamar su apuesta por la energía renovable, la empresa pública, los servicios públicos, garantizando el futuro de nuestros hijos.

La izquierda en Andalucía debe romper sus atavismos y sus dogmas, y analizar, que hoy, finales del 2007, cuando el imperialismo al que llaman globalización impone su consigna de todo el poder al mercado frente al Estado, frente a los pueblos, frente a las personas, ha de saber utilizar el nacionalismo solidario, sus aspiraciones de soberanía territorial, que no está reñido con el internacionalismo solidario, como una herramienta que evite la desigualdad y la marginalidad de las distintas naciones, territorios y ciudadanos.

La izquierda que necesitamos deber ser una opción inequívoca por la Paz que sólo puede venir desde la igualdad, la libertad, y que el derecho llegue a la vida concreta de todas las personas sin ninguna distinción. Andalucía debe ser un territorio de paz y para el diálogo y el entendimiento entre los pueblos, y por eso, no debe tener en su suelo bases militares imperialistas que han de ser reconvertidas en bases para la solidaridad internacional.

La izquierda que queremos y que necesitamos ha de ser ecologista, luchando por otro modelo de desarrollo y apostando por las energías alternativas que han de ser públicas para controlar la energía del futuro y ponerlas al servicio de las personas y de la comunidad, y no que sean un achaque para hipotecar el recurso natural que nunca debe servir para enriquecer el bolsillo de unos pocos. Debe trabajar por la plena igualdad como única herramienta eficaz para acabar con la violencia contra las mujeres y contra la desigualdad de género. Debe trabajar por conseguir el pleno empleo de calidad, la erradicación de la precariedad laboral. La izquierda tiene que exigir una renta básica y pensiones, que signifiquen una cantidad económica mínima igual al salario mínimo interprofesional.

En Andalucía, esa Izquierda debería defender que el suelo para edificar sea un derecho y no un negocio con el que especular. La vivienda, mínimo vital de un ser humano, ha de ser un derecho real y tangible que llegue a todos los andaluces y andaluzas sin distinción, pero muy especialmente a nuestros jóvenes, comprometiéndose con una Ley de suelo que parta de la filosofía de que el suelo no es una mercancía, sino un bien al servicio de la sociedad.

Pero esa izquierda, aquí y ahora, debe tener un programa y unas propuestas, no solamente un discurso y sobre todo una práctica que sea coherente con ese discurso.

Un programa de Izquierdas en Andalucía debe aspirar a un nuevo impulso industrial de carácter sostenible, reclamar la soberanía alimentaria, entendida como la capacidad que debe tener los andaluces para definir su política agraria y agroindustrial, hoy descaradamente secuestrada. Soberanía alimentaria que cuestione y reoriente la PAC, evite el doping de las grandes multinacionales, proteja la explotación familiar, facilite el cooperativismo y ponga en el mercado productos alimenticios saludables de reconocida calidad sanitaria.

Hacen falta en Andalucía reformas agrarias que generen otro modelo agrario respetuoso con la naturaleza y que devuelva a la comunidad del mundo rural el agua, la semilla, la tierra y la capacidad para comercializar sus propios productos. Hace falta otro modelo turístico y medio ambiental. Mas poder político para ejercer en las mejores condiciones la defensa de su soberanía estatutaria y sus derechos.

La izquierda que necesitamos y queremos debe ser descentralizadora del estado y autonomías, para dar más poder al municipalismo. Para vertebrar la sociedad y el territorio, acercando el poder a la gente, descentralizando y poniendo en marcha una política solidaria desde lo concreto y desde la participación activa del vecindario. Para ello hace falta una nueva Ley de Régimen Local de financiación de las Haciendas Locales, una política fiscal más avanzada, progresista y de izquierdas en la que contribuya más quien más recursos tiene.

Esta izquierda anticapitalista, ecológica, pacifista, republicana que ejerce el nacionalismo solidario, cree en los derechos humanos y está con los problemas concretos de la gente concreta… es la izquierda que somos y la izquierda que necesita Andalucía, esta es la Izquierda Unida que hace falta, que tiene su programa, sus compromisos y sus alianzas.

Pero además ha de ser plural, con distintas sensibilidades habitables, ética, soberana, democrática, pero unidos en la diferencia y en el respeto a todas las posiciones políticas, por eso el esfuerzo de consenso hecho en Matalascañas no es coyuntural sino el inicio de una manera distinta de abordar las diferencias existentes pero necesarias. Ser realista para exigir lo imposible, y hacer más de lo posible es nuestra opción y nuestro compromiso.

Documento elaborado por Diego Valderas Sosa, Coordinador General de IU LV-CA. Juan Manuel Sánchez Gordillo, Portavoz Nacional de CUT-BAI. José Luis Centella, Secretario Gral. PCA
Publicado por Otro_Santisteban @ 18:17  | DOCUMENTOS
Opiniones (0)  | Enviar
Opiniones